No soy muy aficionada a leer obras escritas a cuatro manos, quizá porque me pierde más adivinar quién ha escrito qué, y eso me distrae de la lectura en sí. Pero en esta ocasión al principio parece notarse alguna diferencia entre párrafos, pero la trama es tan potente desde el inicio que olvidas esa distracción tonta.
La entrada de Valentina Negro en escena, su presentación, tiene en sí mismo un libro, una película. Es tan eficaz este capítulo inicial que después te sumerges en la trama principal con toda alegría, sin esa angustia lectora en la que vas pasando páginas lentamente hasta encontrar ese punto sin retorno donde no puedes parar de leer. Valentina Negro no es un ser complicado, no es un ser extraordinario merecedor de ser protagonista de algo, es un ser como cualquiera, una trabajadora nata, un ser de familia, con los quebraderos de cabeza propios de cualquier ser mortal. Por supuesto tiene el arrojo de una heroína, pero es que en la vida real hay mujeres así, hay mujeres que se implican, que lo dan todo, que se entregan, aunque luego les vaya a pesar.
No haré una reseña con aportaciones de argumento. No se puede. No se debe. Sólo deciros que en mi caso la leí del tirón, sin parones, sin pereza, sin desgana. Deseando que llegara ese momento de la noche en la que me encontrara con Valentina y sus avatares.
Pese a lo mucho que hablo de Valentina, no quiere decirse que el libro lo cope todo ella, para nada, de hecho la atención se reparte muy bien entre los personajes.
Sería mucho conjeturar que Valentina Negro es el alter ego de Nieves Abarca, y que Javier Sanjuan, es el de Vicente Garrido. Aunque hay descripciones físicas de Sanjuan que recuerdan mucho. De Sanjuan no quiero hablar, no tengo razones de peso, pero me cae mal, hay cosas que descubriréis si leéis la novela que no me convencen. Su papel es determinante para la resolución de la trama, no en vano es criminólogo.
Esta novela ha logrado recuperarme como lectora para un género que me fascinaba,leer toda la saga de Sherlock Holmes y toda la de Maigret indica una gran fascinación por el género; pero en los últimos años me causaba tedio, porque me parecía que era todo lo mismo, repetir los mismos esquemas consagrados por Thomas Harris en "El Silencio de los Corderos", pero que ya plantara semilla Arthur Conan Doyle con dos investigadores, uno esencialmente policial, y otro mixto que aportaba en la investigación su sapiencia en la disciplina de origen.
¡Buah! ¡Qué difícil es contar sin contar! Pero de verdad no quiero fastidiar.
Otro rasgo que quiero destacar para bien, es la realidad con la que se expresan los personajes, tanto en forma como en contenido. Los personajes son tan completos que de todos te apetece saber más, desde los criminales a las víctimas. Quizá hay pocos elementos novedosos, pero se puede destacar el hablar sin tapujos y sin idealizaciones romanticoides del tipo de "50 sombras de Grey" del tema sadomasoquista -¡cuidado! esto no quiere decir que la novela vaya de esto, es un ingrediente más-.
Volviendo a Valentina, otro factor a resaltar es su nada mojigata personalidad, eso no quiere decir que no tenga sentimientos, de hecho en varios momentos demuestra fragilidad, pero tiene una gran capacidad de RESILIENCIA (estaba deseando encontrar un motivo para colocar esta palabra en alguna entrada).
Son muy estimables también los aportes pictóricos de esta trama, porque es recomendable leer, pero mucho mejor si encima te introducen un poco de curiosidad por temas artísticos que nunca viene mal, e incluso te pueden abrir un camino de curiosidad que se consolide en una afición, la de conocer imágenes maravillosas enterradas por tanto contenido audiovisual como tenemos ahora a nuestro alcance.
Valentina y Sanjuán son protagonistas de una serie, y tengo entendido que el cuarto volumen de sus aventuras está en curso.
Una recomendación: dejar pasar un tiempo entre novela y novela, porque la primera tiene una gran cantidad de páginas, y puede pasar que si enseguida se pasa a la siguiente pueda uno hartarse y no volver jamás, y merece mucho la pena volver.
Yo volveré a "Martyrium" (si pincháis en en la palabra "Martyrium" os remitirá a una reseña muy recomendable), y encima disfrutar de un escenario internacional como Roma.
Por último, es una apreciación personal, como todo, me parece muy valiente abordar cuestiones relacionadas con la fauna delictiva local (lo dejo así), el retrato de poder por el poder que encarna Mendiluce, un personaje muy potente que espero que reaparezca y me recuerda mucho al cacique Cayetano de "Los Gozos y las Sombras", una trilogía que os recomiendo mucho a los que sintáis una atracción inexplicable por la terra galega, yo así lo experimenté, con los años he encontrado una cierta explicación a esta atracción dado que descubrí que un bisabuelo mío era gallego y era carrocero. Digamos que sin razón alguna aquellos planos (primero vi la extraordinaria serie de rtve y luego leí la trilogía) en los que se mostraba el empedrado mojado por la lluvia, lejos de deprimirme como a mucha gente, me daban una sensación de confort, pero bueno, no entraremos en deja vù, ni en temas que pertenecen más a un programa de Iker Jiménez.

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